El Biógrafo

Hacía muchos años que un acomodador no nos acompañaba hasta nuestras butacas.

Butacas de terciopelo rojo en las que te hundes.

Butacas que nos habían sido asignadas con un rudimentario sistema de papelitos de un taquillero que nunca ha visto un ordenador.

Al salir, después de ver “Un dios salvaje” de Polanski, en versión original con subtítulos en español “castizo” -como dicen acá-, no nos acordábamos ni de dónde estábamos.

Santiago aún conserva muchos lugares como este cine. Especiales. Anclados en el tiempo. Por eso nos gusta tanto.

Sala El Biografo

La sala en una de nuestros múltiples paseos por el Barrio Lastarria

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