El camino a la pega

Siempre es difícil levantarse por la mañana y ponerse en marcha para ir a trabajar.

Ese trayecto era harto complicado en Santiago, hora peak en el metro, por lo que tocaba entrar al vagón como uno pudiese, supiese o a empujones lo introdujesen. Después de 45 minutos de agobio, calor y sudores, por fin llegabas a la oficina.

Ahora el camino a la pega es mucho más relajado y fresco; conduciendo una camioneta entre eucaliptos y pinos. También la oficina ha cambiado, pasando de un edificio en Ñuñoa, uno de los sectores más residenciales de Santiago, a una cabaña de madera en mitad del campo de la región del Bío-Bío, a tan sólo unos kilómetros del río que da nombre a la zona. Todo un lujo en los tiempos que corren.

Campo del Bío Bío

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