Saltos del Laja

Todos los chilenos a los que contábamos que nos mudábamos a Los Ángeles decían lo mismo:

la ciudad es fome (aburrida), pero los alrededores son muy bonitos.

No esperamos mucho para ir a descubrir dichos alrededores. Una mañana de sábado fuimos a ver el principal atractivo turístico cercano a la urbe: los saltos del río Laja, con la intención de pasar todo el día disfrutando de la naturaleza.

cascadas en el biobío

Seremos justos, las cascadas son espectaculares, de más de 50 metros de altura, pero verlas con cientos de personas alrededor les restan bastante belleza. Aquí no es preciso un guía camerunés que te acompañe a bañarte bajo las cataratas, sin importarle rebozarte por el fango. Aquí tienes un caminito muy bien señalizado y bordeado de puestos de artesanía que te dirige directamente hasta el punto idóneo para ver el espectáculo.

Tras disfrutar del panorama, decidimos dar un paseo por el río para alejarnos de la multitud, pero nos topamos con la verdadera sorpresa del día: no era posible. Todos los bordes estaban vallados y había que pagar una entrada para acceder al campo, ya que el Ayuntamiento ha habilitado una zona de “balneario”, donde puedes bañarte, hacer un picnic, montar a caballo o simplemente pasear. Buscamos alguna zona por la que acceder, pero no había manera, las áreas que no eran del ayuntamiento, eran camping, restaurantes u hosterías privadas.

cascadas del río laja

El campo es bonito, pero muy arriesgado. Pásame la ramita y vámonos de aquí

Hemos de reconocer que nosotros, después de la experiencia camerunesa, estamos bastante asalvajados y tendemos a criticar los lugares demasiado “civilizados”, pero también es cierto que lo de los saltos del Laja clama al cielo.

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