La peluquería

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Los Ángeles está repleto de peluquerías y salones de belleza, pero que esto no lleve a errores, los angelinos no destacan por ir precisamente bien peinados ni con cortes de pelo con estilo. Pero no es éste el lugar ni el momento de hacer juicios estéticos. Aquí estamos para presentaros el salón Libely, nuestra peluquería favorita.

El primer día que pasamos por delante nos llamó la atención su escaparate. Esta peluquería no tiene unas ventanas corrientes, tiene unas vitrinas en las que el sr. Libely expone con orgullo sus colecciones de peinetas, monedas, billetes, llaveros, maderas fosilizadas, trofeos y todo tipo de variopintos recuerdos de lejanas ciudades.

coleccion de monedas

La colección de billetes fotocopiados para que el sol no dañe su color

Además de como vitrina de museo, las ventanas de Libely sirven como tablón de anuncios. En sus cristales se pueden leer avisos de venta de autos o de gatos siameses, publicidad de un gasfitero o anuncios de trabajo un tanto ambiguos:

Se necesita señorita soltera, con buena presencia, sin hijos, con bastante experiencia en peluquería unisex. Tratar aquí.

Nos encanta detenernos a buscar algún objeto que nos había pasado desapercibido. Nos encanta asomarnos por la puerta y descubrir que además de trabajar, el dueño vive en su negocio y los secadores sirven a un tiempo para fijar los rulos y para expular los malos humos de la cocina. Nos inventamos cada día una versión de por qué acabó viviendo allí y buscando una peluquera soltera. Nos imaginamos que Libely es el escenario de El marido de la peluquera, esa peli que tanto nos gusta.

Nos encanta ésta y muchas otras peluquerías peculiares de la ciudad, pero aún no nos atrevemos a que nos hagan un corte de cabello angelino y preferimos seguir con nuestro salón de belleza casero.

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