Bolivia al tiro #La Paz

Una de las ventajas de vivir en Chile es la de poder visitar sus maravillosos países vecinos. Decidimos empezar por Bolivia, país que nos atraía por su cultura, sus paisajes y, sobre todo, porque allí nos esperaba un reencuentro andino muy especial. Juntos vivimos aventuras inolvidables en Camerún y había llegado el momento de comenzar los viajes latinoamericanos. Clara e Iván no solo nos acogieron en su preciosa casa, sino que nos enseñaron La Paz, su vida cotidiana y cómo sobrevivir a 4.000 metros de altura.

Los cuatro magníficos

No se dejen engañar por el nombre, La Paz no se caracteriza por ser apacible y tranquila. Todo lo contrario, está llena de vida, de trasiego, de atascos, de cuestas, de montañas, de mercadillos, de puestos de comida y de un entramado de casas sin terminar para no pagar impuestos. En estos tiempos en los que las ciudades tienden a homogeneizarse, encontrar un lugar como La Paz es un auténtico lujo.

Nos encantó caminarla (despacito, eso sí, porque cuesta un poco respirar), descubrir sus rincones, sentarnos en sus plazas a ver la vida pasar. Nos gustaron los mercados coloridos (incluido el de las brujas, repleto de extraños mejunjes para las ceremonias tradicionales), las iglesias de estilo barroco mestizo, las plazas coloniales, las callejuelas, los museos y, sobre todo, esa topografía accidentada que la hace única, esas montañas que la rodean presididas por el majestuoso Illimani, esos cerros sobre los que se extienden sin orden las casas, esas cuestas imposibles por las que serpentean los microbuses.

También pudimos verla desde el cielo gracias al nuevo teleférico que el Presidente, en año de elecciones, acaba de inaugurar. 

Nos encantó La Paz, su desorden y su colorido, su cultura y su tradición, porque nos hizo sentirnos de verdad en Latinoamérica.

Anuncios