Bolivia al tiro #Encuentro altiplánico

Los dos anfitriones bolivianos tenían claro que a Uyuni iban a ir con sus vecinos chilenos. La idea inicial, de hecho, era encontrarnos en la frontera corriendo cada uno desde su lado para fundirnos en un abrazo altiplánico. Al final dejamos de lado el romanticismo y optamos por ser prácticos y volar todos juntos desde La Paz. 

El reencuentro no fue peliculero, pero eso no impidió que el resto del viaje fuese una experiencia increíble en un paisaje realmente indescriptible. Estos días en el sur de Bolivia los recordaremos siempre, por el descomunal salar, por el precioso desierto de alta montaña, por sus lagunas de colores, sus géiseres y sus volcanes. Son paisajes extremos y únicos que te dejan constantemente boquiabierto.

Ni siquiera las temperaturas nocturnas de -20 grados y los más de 4.000 metros de altura consiguieron aguarnos el maravilloso viaje. Tuvimos la precaución de elegir hoteles con calefacción, que además de salvarnos del frío incrementaron la espectacularidad del viaje, pues uno de ellos estaba construido con bloques de sal y el otro estaba situado en mitad de la inmensidad del desierto.

Pero sin lugar a dudas, lo que hizo de este viaje tan especial fue la compañía. Pasamos muchas horas juntos en el 4×4 recorriendo esos parajes casi irreales, riendo, durmiendo, contando historias, recordando vivencias camerunesas, poniéndonos al día y disfrutando también del silencio, porque ya se sabe que con los buenos amigos no incomoda permanecer callados.

 

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