De biblioteca en biblioteca

Una de las partes más bonitas de nuestros trabajos son las visitas a terreno. Yo a ver los molinos y Vanessa, las bibliotecas

Este año los dos hemos viajado mucho, pero ella se lleva la palma. Ha tenido la suerte de visitar algunos de los proyectos de la fundación. Siempre vuelve feliz contándome lo gratificante que es ver cómo las ideas y el trabajo de todo el equipo influyen en la vida de tantos niños y adultos en todo el país.

Yo creo que sus preferidos son los viajes a pueblos o ciudades pequeñas y aisladas, como Cherquenco o Lastarria (en la Araucanía) o Coyhaique (en Aysén, Patagonia), donde fue a implementar bibliotecas escolares. Unas bibliotecas que no solo son preciosas, sino que tienen una colección que es un sueño para cualquier persona, y mucho más para un niño de estos lugares tan remotos.

– Pues sí, es verdad que vuelvo feliz de estos viajes, feliz y algo envidiosa. Ójala en el colegio de Arbancón (en Guadalajara) hubiese habido una biblioteca así. No sé si sería mejor o peor lectora, pero lo que es seguro es que no me sabría de memoria Fray Perico y su borricoLos cinco en la granja Finniston

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