Perder el norte

Vivir en el hemisferio sur cambia la perspectiva y los puntos de referencia. Es muy fácil perder el norte, ya que desde aquí no vemos la Osa Mayor ni la Menor con su Estrella Polar, sino que tenemos que guiarnos por la Cruz del Sur. Al principio no conseguíamos reconocerla, hasta que conocimos, gracias al precioso libro La tierra del cielo de Sonia Montencino y Catalina Infante, el mito que va asociado a esta constelación. Los tehuelche (o patagones) veían en ella la pata de un avestruz salvaje que nunca conseguían cazar. Una vez la persiguieron hasta acorralarla en un barranco. El animal saltó al vacío y dejó estampada su huella en el firmamento creando esta constelación que indica el sur y guía a caminantes y marineros.

La tierra del cielo

La tierra del cielo, con ilustraciones de Leonor Pérez

Y no solo las estrellas son distintas. Incluso la Luna se ve diferente. Desde este hemisferio, miramos al norte para verla, por lo que sus fases las vemos al revés de lo que estamos acostumbrados. Ahora entendemos esta letra de Xoel López: “La Luna asoma un rostro diferente a este lado del mundo”. Aquí la Luna no miente, la C es creciente y la D decreciente.

Fases lunares

    Hemisferio Sur                        Hemisferio Norte                              Ecuador

En el desierto de Atacama, uno de los más importantes observatorios astronómicos del mundo, pudimos ver la Cruz del Sur, la Luna y millones de estrellas en su máximo esplendor. Podemos decir que desde entonces nos sentimos un poco menos perdidos.

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