De viaje por Tarapacá

-¿Dónde van a ir con la familia?

– Al norte.

– ¡Qué bien! San Pedro de Atacama les va a encantar.

– No, más al norte, a Iquique.

-¿A Iquique?¡¿Por qué?!

Esta conversación se repetía una y otra vez mientras preparábamos nuestro viaje con Alicia y Ernesto. Casi nadie sabía mucho del lugar y no entendían por qué habíamos elegido una zona tan poco turística. Cuanto más lo cuestionaban, más ganas nos daban de descubrir la región de Tarapacá. Queríamos un destino desconocido para nosotros y que fuera una experiencia única para nuestros invitados.

La preparación no fue fácil porque nadie nos daba información sobre alojamiento, estado de carreteras y caminos y demás datos útiles. En la guía recomendaban contratar un circuito, pero no queríamos un viaje organizado, sino arrendar un auto y recorrer por nuestra cuenta esta misteriosa región. Al final encontramos este blog que explicaba con todo lujo de detalle el recorrido que queríamos hacer y nos animó definitivamente a ir.

Y no nos equivocamos.

Cuatro días de viaje maravillándonos con paisajes espectaculares nunca vistos. En apenas 200 km pasamos de las costas del Pacífico al desierto más seco del mundo con sus salitreras abandonadas, sus quebradas y sus impresionantes geoglifos. Ascendimos por el altiplano hasta llegar a Colchane, pueblo en la frontera boliviana y base de nuestra visita. 

Desde Colchane hicimos excursiones por el Parque Nacional Volcán Isluga y por el salar de Coipasa, unos lugares increíbles donde disfrutamos de la espectacularidad de volcanes, lagunas, géiseres con hielo, termas, curiosos animales (ñandús, alpacas, llamas, vicuñas y flamencos), campos de quinua y un desierto blanco rodeado de un bosque de cactus gigantes. Y todo esto a más de 4.000 metros y prácticamente solos, lo que también supone una experiencia única. 

Además de los paisajes, nos encantaron los pueblos aymara que encontramos por el camino. En la mayoría no viven más de dos o tres familias de pastores o agricultores con los que no perdimos la oportunidad de hablar y conocer así algo más sobre su vida (y la receta de la sopa de quinua).

La agencia Chilealtiro siempre organiza viajes redondos. Para completar el recorrido, descendimos del aislado y tosco altiplano para culminar en el verde y agradable oasis de Pica, un pueblo en medio del desierto con todo tipo de árboles frutales y bonitas casas de estilo georgiano, donde dormimos sin mal de altura y nos repusimos con unos zumos de guayaba.

Viajar con Alicia y Ernesto siempre es una experiencia muy divertida e inolvidable, da lo mismo que sea por el altiplano chileno, en Buenos Aires, en Conil de la Frontera, en Bamenda o en Auñón.

 

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