Uruguay al tiro #Montevideo

Plaza de la Independencia

La mejor forma de romper estereotipos es viajar y eso es lo que intentamos hacer siempre que salimos de casa. Las vacaciones en Uruguay con nuestra amiga Paulina sirvieron para descubrir que Montevideo no es una ciudad aburrida, solo tranquila y sin prisa, y que todos los uruguayos no son guapos y amables, solo la inmensa mayoría. 

montevideo

Montevideo desde el mirador de la Intendencia

Montevideo es una ciudad ecléctica. Se nota que fue motivo de disputas entre españoles, portugueses, ingleses y criollos hasta su independencia. Es una ciudad modesta con bares añejos en los que juegan a las cartas parroquianos sacados de cualquier barra de Lavapiés. Es una ciudad portuaria con un cierto aire nostálgico a Lisboa.

Es una ciudad canalla en la que en cualquier esquina de los barrios afrouruguayos te encuentras una comparsa tocando candombe.

Es una ciudad clásica con edificios señoriales y tiendas especializadas en forrar paraguas atendidas por perfectos gentlemen. Es una ciudad con cafés decimonónicos en los que un barista impoluto te sirve un café delicioso. Es una ciudad en la que los detalles y los buenos modales aún sobreviven. Es una ciudad en la que te sientes montevideano desde que la pisas. 

Montevideo, junto con Nueva York, es la ciudad con más edificios art déco del mundo y además tiene un árbol por cada tres habitantes. Estos datos nos llamaron la atención antes del viaje y, aunque a muchos os parecerán irrelevantes, una vez que paseas por sus calles te das cuenta de que realmente caracterizan la ciudad.

Como también la hace única el mítico Río de la Plata y su larga rambla por la que pasear y ver el atardecer tomando un rico mate. Uno de los vicios de los uruguayos, que no pueden salir de casa sin su matera debajo del brazo. ¡Y esto no es estereotipo!

Y como unas amigas van a Montevideo en un par de semanas, aprovechamos para dejarles algunas recomendaciones que no salen en muchas guías:

  • En la calle de Tristán Narvaja el domingo se instala un entretenido rastro, pero además merece la pena visitar el barrio cualquier día de la semana, pues la calle está llena de librerías de segunda mano, anticuarios y barecitos con mucho encanto.
  • El bar La Ronda y El Fénix, con música en vivo. Porque Montevideo también tiene jóvenes que salen de juerga. En La Ronda coman masticables con verduras de temporada.
  • El Tinkal, un bar en la rambla para comer o tomar una cerveza por la tarde. Es un bar clásico, pero actualizado. Tienen chivito vegetariano.
  • Para almorzar en la Ciudad Vieja siempre recomiendan el famoso mercado del puerto, pero si no tienes tanta hambre como para comerte una vaca, es mucho mejor La Fonda, un sitio tranquilo, con terraza y con un menú exquisito.
  • Bar Tasende (c/Ciudadela, 1300). Famoso por su pizza. No la probamos pero nos lo recomendaron varias personas y damos fe de que el sábado por la noche está repleto.
  • Librerías: Más puro verso y La Lupa en la calle Sarandí.
  • El Jardín botánico. Es precioso y por el camino ves otros barrios y el Palacio Legislativo, que es impresionante.
  • El mirador de la Intendencia. No parece que ese anodino edificio de oficinas con sus funcionarios con guardapolvos esconda en el último piso un estupendo mirador.
  • En el Teatro Solís y el Palacio Legislativo organizan unas pocas guiadas al día. Revisen bien los horarios.
  • En la plaza de la Independencia se puede subir al último piso del hotel Radison donde hay un restaurante muy fino. No es necesario comer para disfrutar de una buena vista del Palacio Salvo.
  • Siempre recomiendan el bar Fun Fun para escuchar música en vivo. Para ir hay que reservar. Nosotros obviamente no lo hicimos y estaba lleno hasta arriba. Es muy turístico.
  • Los barrios afrouruguayos Sur y Palermo. Son pintorescos y recuerdan un poco al barrio Yungay.
  • La Biblioteca Nacional para disfrutar revisando las fichas bibliográficas en sus cajoncitos de madera. Viaje a otra época.
  • Para los amantes del arte urbano: buscar las obras de la artista italiana Alice Pasquini.
  • Pasear y disfrutar de los distintos barrios de esta ciudad detenida en el tiempo.
  • Del aeropuerto se puede ir a la ciudad en micro. Barata y cómoda y siempre hay alguna amable señora que te va explicando las características de los distintos barrios por los que pasas. Te ahorras el taxi y el bus turístico.
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