Perú al tiro #Valle Sagrado

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En el valle Sagrado de los Incas hay muchos sitios arqueológicos que visitar, por lo que tuvimos que elegir algunos y dejar otros para un próximo viaje. Unos los visitamos en una excursión de un día partiendo desde Cuzco y otros volviendo desde Machupichu. A todos ellos se puede llegar fácilmente en transporte público (combis, autobuses y taxis). Os aconsejamos comprar el boleto turístico que permite entrar a la mayoría de ellos y preguntar los horarios de los tours organizados para evitarlos y poder disfrutar de los lugares tranquilamente. En los viajes nos sale una vena antisocial y huimos despavoridos de las hordas de turistas, lo que en lugares tan visitados como esta zona de Perú requiere de estudio y organización.

La primera ruta comenzó en Pisac y de ahí fuimos volviendo a Cuzco visitando todos los lugares que encontramos por el camino. Y, como en el fondo no somos tan huraños como queremos aparentar, este día lo pasamos con unos amigos vascos que hicimos.

De las ruinas de Pisac se puede bajar caminando por un sendero hasta el pueblo del mismo nombre, que destaca por los campos de cultivo, sus estrechas calles empedradas y su mercado. Llegamos temprano, el pueblo estaba despierto pero tranquilo, los artesanos ordenaban sus puestos con delicadeza y se preparaban para la llegada de los buses turísticos. 

Tras el paseo por Pisac tomamos una combi hasta las siguientes ruinas: Tambomachay o baños del Inca. (Los detalles históricos de todas las ruinas están en Wikipedia).

Muy cerca de las anteriores, al otro lado de la carretera, se encuentra Puka Pukara, la fortaleza roja.

A las siguientes ruinas, Qénqo, se puede llegar parando alguna combi, tomando un taxi o caminando una hora por la carretera. Nosotros obviamente optamos por el paseo ya que no hay cosa que más nos guste que andar por sitios desconocidos.

Y para terminar el día, visitamos Saqsaywaman, una de las mayores y más imponentes construcciones del imperio Inca. Son unas ruinas megalíticas impresionantes, construidas probablemente con fines ceremoniosos, situadas en lo alto de una colina, desde donde se ve un precioso atardecer sobre la ciudad de Cuzco. Mientras oscurece se puede volver a la ciudad por unas escaleras bien iluminadas. 

Otras de las ruinas arqueológicas del valle Sagrado están de camino a Aguas Calientes y a ellas también se llega en combi o en autobús. Si llevas mochila, la puedes dejar a buen recaudo en cualquier bar o tienda, y dar un paseo sin peso en la espalda. En Perú volvimos a disfrutar de la simplicidad de la vida, sin horarios fijos de buses y sin consignas únicamente en las estaciones.

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A Ollantaytambo llegamos por casualidad el 29 de junio, fecha en que se celebra el Ollantay Raymi. En esta fiesta participan todos los ollantaytambinos representando en las propias ruinas arqueológicas el drama Ollantay, un escrito quechua colonial que cuenta la historia de amor entre la hija del Inca y un militar. Se celebra unos días más tarde que el famoso Inti Raymi en Cuzco y es mucho menos multitudinario. Y, por cierto, además de las ruinas, el pueblo es una maravilla.

Para finalizar nuestra ruta por el valle, visitamos Chinchero, el lugar donde nace el arcoíris, y nos llevamos una muy grata sorpresa, pues no lo destacaban en los blogs que habíamos leído y, sin embargo, consideramos que es uno de los lugares imprescindibles en esta zona.

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Está situado en un entorno espectacular, a 3.740 metros, dominando el valle y rodeado de picos nevados. Destaca por su artesanía textil, organizada ahora en varias cooperativas asociadas con los tours turísticos, de lo que se quejan las mujeres que venden en la explanada de la iglesia, pues los turistas ya no compran sus confecciones.

Muy cerca de ellas, en silencio, otras mujeres muy pequeñas, diminutas, pelan con las manos las papas, que dejaron toda la noche a la intemperie para que se congelasen y después hacer harina. La vida a casi 4.000 metros no es fácil.

Chinchero, además de sus mujeres, tiene una iglesia colonial preciosa, cuyo interior te deja boquiabierto, y un complejo arqueológico de agricultura inca muy interesante.

 

Todas las ruinas del valle Sagrado son impresionantes, pero sin lugar a dudas lo que hace estos lugares tan especiales es el colorido de sus mercados y la amabilidad de su gente.

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