Publicación de la categoría: ¡Ojo al Charqui!

Santiago en bici

Santiago es una ciudad estupenda para la bicicleta, no tanto por la cantidad y calidad de las ciclovías, sino por su orografía plana. Lamentablemente su urbanismo fue diseñado en función del auto, ninguneando a peatones, ciclistas y… Sigue leyendo

Perder el norte

Vivir en el hemisferio sur cambia la perspectiva y los puntos de referencia. Es muy fácil perder el norte, ya que desde aquí no vemos la Osa Mayor ni la Menor con su Estrella… Sigue leyendo

Animales chilenos

Este libro de la editorial Pehuén, con ilustraciones de Loreto Salinas, es un regalazo para niños y mayores. Nosotros lo llevamos a España el año pasado para mi prima Lucía y fue todo un… Sigue leyendo

El videoclub

En esta época, en la que Blockbuster ha desaparecido y Netflix ha llegado pisando fuerte, aún se encuentran pequeños reductos de la industria del vídeo doméstico. Uno de ellos, Vídeo Lar, está muy cerca de nuestra… Sigue leyendo

El guatero

El guatero es una de las pocas cosas chilenas que no hemos incorporado a nuestra vida diaria (tampoco la riñonera, pero esa es otra historia). Guatero viene de guata, que significa tripa, y… Sigue leyendo

Café con Piernas

Si hay algo más típico de Santiago que el mote con huesillos son los cafés con piernas, concepto que se ha intentado exportar sin éxito a otros países. La idea es simple: una cafetería en la que las… Sigue leyendo

Abrazos

¡Cuánto y qué fuerte se abrazan en este país! y eso que dicen que los chilenos son los latinoamericanos más fríos. Ya os hablamos de los besos apasionados que se dan las parejas por… Sigue leyendo

Fuegos (no) artificiales en Valpo

No es difícil darse cuenta de que Chile es un país acostumbrado a caerse y a levantarse. Los chilenos están habituados a vivir terremotos, tsunamis, inundaciones, temblores, incendios y demás catástrofes. Quizá por… Sigue leyendo

La gira española

Un paseo veraniego por Santiago te invita a ir de concierto en concierto. Lo sorprendente es que puedes pasar de uno de La Oreja de Van Gogh a otro de Bunbury y acabar… Sigue leyendo